La Normalidad
Del 15 de febrero al
19 de marzo de 2006
Palais de Glace
Posadas 1725
Buenos Aires
Entrada libre y gratuita
EL PROYECTO

Cartas de viaje

Carta 1

Berlín, 30 de octubre de 2002

Poco antes de nuestro viaje a la Argentina queremos sintetizar algunas lecturas, reflexiones y conocimientos preparatorios que surgieron durante los últimos meses. Tenemos la intención de redactar una carta mensual de este tipo para informar acerca del curso del proyecto y traer a colación ciertas líneas conceptuales que puedan dar origen a un debate. Esperamos que estas cartas sirvan como una fuente de información continua a lo largo del proyecto y al mismo tiempo generen una suerte de foro de discusión. Durante la investigación previa al viaje, a través de la correspondencia y los diálogos diferentes se han cristalizado tres cuestiones que nos interesan de manera especial:

1. La cuestión de la Representación ("Vergegenwärtigung")
Durante la investigación acerca de la crisis argentina en el marco de la política económica internacional nos confrontamos permanentemente con procesos económicos en apariencia abstractos, cuyas consecuencias locales concretas suelen ser, en su mayoría, brutales. Esta distancia entre abstracción, por un lado, y miseria, por el otro nos confronta de manera contundente con la pregunta del cómo se hace para hacer presentes, o "narrar" esos sucesos de manera visual. El concepto de Representación (Vergegenwärtigung) tiene en alemán un significado doble: significa "recordar" y, al mismo tiempo, "traer algo al presente / hacerlo visible". En nuestra opinión aquí reside la dimensión política del proyecto: cómo y a través de qué métodos otorgarle una plataforma de visibilidad a las consecuencias de las políticas económicas aplicadas a nivel internacional. Más allá de cuál sea nuestro grado de escepticismo o confianza en el grado de intervención política del arte, querríamos que el proyecto tenga, a través de cada aporte una misión esencial, que es la de una representación en este sentido amplio.

Durante los últimos meses nos topamos con algunos grupos y trabajos que intentaban expresar relaciones económicas de poder a través de un sistema de logos, organigramas y símbolos que aluden a una serie de redes. Este sistema nos recuerda a algunos proyectos marxistas de los años 20 y 30 que desarrollaron una representación visual de los condicionamientos económicos. En este sentido querríamos establecer este debate acerca de la factibilidad de una contra-ilustración a través de sistemas de símbolos, códigos y señales. Durante el segundo semestre del 2003 dictamos un seminario en la Universidad de Lüneburg, donde, conjuntamente con los estudiantes, estamos trabajando la actualización el Atlas Enciclopédico de Arntz y Neurath, dos diseñadores vieneses que provenían de la ciencia y en la década del 20 desarrollaron una revolucionaria serie de iso- y logotipos que facilitaban la señalización y comunicación visual al mismo tiempo que permitía hacer fácilmente visibles relaciones de casualidad entre estadísticas complejas. Este Atlas de 1932 es un ejemplo importante de una contra-ilustración política. Su versión histórica y su versión actualizada serán parte de la muestra de Köln.

Acerca de la dificultad de representar o hacer visibles situaciones particulares más allá de los datos abstractos que se den de una realidad, valga el ejemplo de una enorme exposición sobre arte mexicano contemporáneo que se exhibe en Berlín durante estos días. Allí queda claro cuál es el grado de inoperancia de los métodos del arte académico para dar cuenta de situaciones sociopolíticas concretas, como si no existiese forma de expresión o como si el arte -en su imposición de ser universal- enfriara todo en ese gesto que sólo puede representar lo político como si fuera un fenómeno esencial e irrefutable.

El peligro de esto es la tendencia a teñir a las economías precarias (como la de la Argentina en estos momentos) con esa pátina de romanticismo que tiene toda "vida real".

2. Crises and Hypocrises (Crisis e Hipocresía)
Nos llama la atención que en los informes acerca de la crisis argentina aparezca el concepto cargado de cierta ambigüedad. A través de esa retórica del espanto se filtra también una suerte de escozor placentero, como quien está asistiendo a la proyección de una catástrofe natural, un terremoto, por ejemplo. Desde esta perspectiva, la crisis sería una suerte de purga, un saneamiento darwinista del mundo de las finanzas: "sobreviven los más aptos, los que más valen". No es imposible que el lobby financiero internacional provoque el ritmo en que diferentes crisis son generadas, profundizadas y superadas sólo para sacarles determinados provechos. De esta manera, las crisis se suceden unas a otras, lo único que cambia es el protagonismo. El siguiente párrafo de Joseph E. Stiglitz así lo testimonia:

"Western banks made money when they went into East Asia, Russia, and Argentina, and they made money when they were brought in to help restructure economies in the aftermath of the crises. The IMF pushes policies - among them very high interest rates - that exacerbated the downturns and led to bargain-basement prices for exports... . The United States benefited both from lower prices for imports and by becoming a save haven for capital fleeing crises-ridden countries." http://www.Theatlantic.com/issues/2002/10/stiglitz.htm

También aquí hay un problema de visibilidad que está indicando un "blackout" ideológico. Toda narración acerca de la crisis permanecen dentro de una burbuja de extraña abstracción; de modo que la miseria real causada para provecho de las finanzas y los nombres reales de aquellos que sacan provecho parecen indescriptibles: es como si la injusticia y la crueldad de la "acumulación original" no tuvieran un código apto para ser mencionadas.

(En este punto se descubre una diferencia entre la articulación de la protesta de capas medias empobrecidas o desclasadas y la impotencia de poblaciones aborígenes o los "intocables" de la India, cuya única salida ante el impuesto desplazamiento de sus lugares de origen en función de la construcción de diques, es el hambre y la muerte...)

En la teoría sobre las crisis económicas -siempre descriptas como culminación de un proceso- estas aparecen como síntoma de una esencial disfuncionalidad de la economía capitalista, tal como lo describió Marx. Marx sostenía que las crisis periódicas de sobreproducción son el reflejo de los límites del proceso de acumulación. Estos límites no son causados por causas externas al proceso productivo, ni por factores parciales, sino que forman parte inseparable de la dinámica interna de la producción capitalista y la materialización de la plusvalía. Sin embargo Marx negó que el capitalismo muriese de muerte natural, pues la clase dominante buscaría salidas a la crisis orgánica, con tal de salvarse a sí misma aunque eso supusiese poner en juego valores que hasta entonces se habían considerado como una conquista. Al parecer, de esta "teoría de la crisis" hay siempre un posible retorno, sobre todo si se insiste en seguir las recetas racionalizadoras en forma más ortodoxa. Puede que la teoría de Marx esté en lo cierto, aunque tal vez haya llegado el momento de cuestionar su aplicación universal. Así como se puede cuestionar la validez universal de un conocimiento aparentemente autónomo, como artistas que somos, nos ha llegado la hora de revisar algo que se toma como un hecho consumado: la supuesta autonomía del arte. Y quizá, revisando la autonomía del arte y del saber universal, se llegue a otra comprensión de la historia, que hasta ahora parece funcionar como una máquina cuyo funcionamiento tal vez es azaroso y no causal.

3. La ausencia de venganza
Nos preguntamos si existe y, en tal caso, cuál sería la relación estructural entre la continuidad de una oligarquía totalitaria y los condicionamientos económicos. En este sentido y, tal vez para establecer un paralelismo entre la Argentina y Alemania, valga la pena resaltar algunos puntos de un texto que, todavía hoy -y por más extraño que parezca- creemos esencial:

El 18 de Brumaire des Louis Bonaparte de Marx
Es el primer análisis sobre el ascenso de un déspota llega al poder de una república "socialdemócrata", sobre las causas que allanan ese camino y la primera respuesta a la incapacidad de la sociedad de rebelarse en contra de él. Al autor se le nota la furia, la incredulidad y la impotencia. Seguramente, el hecho de describir lo que sucedía fue para Marx una manera de comprender los acontecimientos a través de la confrontación metódica. Situémonos en el escenario de aquella época: París a mediados del siglo XIX, una comunidad que intenta transformar la revolución burguesa de 1789 en una revolución proletaria; ya entonces estaba claro que 1789 no había sido más que la liberación de las fuerzas productivas del capital. La gente entendió que el lema de la revolución "igualdad-fraternidad-libertad" era una farsa en tanto que los paradigmas de la propiedad permanecieran intangibles. Había nacido el primer capitalismo financiero e industrial, y con ello las falsas promesas democráticas de los accionistas mientras se sucedían las vehementes rebeliones de los hilanderos de Lyón. El anarquista Proudhon todavía tiene permiso para hablar en el Parlamento. Luego sobreviene el golpe de estado apoyado por los Liberales y los Socialdemócratas. Así es que Marx se pregunta:

"¿Por qué la democracia burguesa se pone en juego a sí misma mediante un autogolpe?..." Marx partía de un precepto que ampliaría en su obra posterior: que toda lucha contra la violencia del Estado se transforma automáticamente en una contienda en contra del capital. "En este caso particular, lo que está en juego son las conquistas burguesas de 1789. Sin embargo, cuando la burguesía intuye que algún movimiento social amenaza su estabilidad, pondrá en juego la democracia (en este caso la democracia parlamentaria) con tal de no modificar su propiedad y su estabilidad.

Esa misma burguesía que había entronizado el régimen parlamentario prefiere renunciar a su poder político para no perder su status social. Dicho con otras palabras: la burguesía antepone la entrega de su corona a la renuncia a su botín. Aquello que la burguesía antes festejaba como "liberal", ahora lo condena bajo el mote de "socialista"; para restablecer el orden, para mantener sus propios intereses... la burguesía debe acallar al Parlamento burgués. Para no perder el poder sobre la sociedad, debe entregar su poder político y seguir el único camino que le permite mantener sus privilegios: explotación de la clases inferiores, defensa de la propiedad privada, de los valores de la familia, de la religión. Con el fin de mantener los privilegios que le había extirpado a la monarquía usó una espada que resultó ser necesariamente la de Damocles: anuló el sistema político que había conquistado."

Estos párrafos del texto de Marx nos remitieron a la Argentina, sobre todo a través de un artículo de Osvaldo Bayer ("La nueva tragedia argentina") donde explica la evidente disposición de muchos regímenes democráticos argentinos a renunciar a sus derechos constitucionales en favor de los regímenes militares. Los militares aparecen como esa permanente presencia a "poner en orden las democracias cuando parecen estar amenazadas". Quiere decir que los regímenes autoritarios son la contracara secreta de la democracias industriales que quieren mantener su poder económico.

Este principio (la relación entre crisis económica y dictaduras) puede servir como comparación a una problemática estructural muy similar que también se da en Alemania. Se trata de un Problema al que -por ahora- le pondría el nombre de "Truth and Reconciliación": esa insoportable impunidad de los criminales y la continuidad de los mismos indeseables en las posiciones de poder, en las esferas de decisión. Esta es la "Normalidad" o el lado ejecutivo de las "Democracias empresarias" o financieras. En Alemania, por lo menos hasta los años 50 se concebía (todo el mundo lo daba como un hecho irrefutable) que el fachismo había sido inherente a la industria alemana. Era obvio que esa constelación debía culminar necesariamente en la expropiación. Apoyados por los EEUU, los funcionarios del Nacional Socialismo y los industriales del nazismo pudieron regresar a sus antiguas posiciones. Después de aquel retorno, el tema desapareció de la opinión pública y comenzó a incentivarse la intensa campaña de miedo o fobia hacia el socialismo.

Estas elucubraciones articulan nuestra primera inmersión argentina antes del viaje y, de alguna manera, esbozan algunas líneas de discusión que querríamos retomar allí. Es cierto que pueden sonar muy abstractas; también es cierto que son susceptibles de crítica y revisión. Tal vez podamos iniciar un intercambio de opinión a partir de ellas que nos sirva como plataforma para diseñar el contenido y la estructura del proyecto. Please join the discussion!