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Las obras, contadas por sus creadores
Andreas Siekmann y Alice Creischer Comenzaron Ex Argentina como curadores del proyecto, pero el capítulo de La Normalidad los encuentra en otro lado: junto con Loreto Garín, Eduardo Molinari, y Federico Zukerfeld, integran la coordinación artística. No se trata de un mero cambio formal, sino de una forma de expresar el proceso que se ha vivido dentro de Ex Argentina a lo largo de estos casi tres años. Uno de los íconos de poder que logró cuestionarse fue la figura misma del curador. El resultado fue esta primera muestra pensada, organizada y diseñada por artistas. Desde ese rol, los alemanes Andreas Siekmann y Alice Creischer exponen en esta ocasión el trabajo realizado en conjunto con las obreras de la recuperada fábrica Brukman. Además, Andreas propone un interesante trabajo sobre la historia de las privatizaciones de las propiedades de la ex República Democrática Alemana.
Trajes para contar historias Cuatro días antes de que la policía tomara la fábrica de Brukman, Andreas y Alice comenzaron una estrecha relación con las trabajadoras. Según cuenta Andreas hubo una asamblea en la que se discutió y aceptó la propuesta que llevaron los artistas: confeccionar 10 trajes que sirvan para relatar dos historias paralelas, en una parte la historia de la toma de la fábrica y en otra los comunicados que el G8 anunció desde el Museo Ludwig de Colonia en junio de 1999. "No se trataba de hacer simplemente unos trajes con las obreras sino que también nos importaba resaltar que esta fábrica recuperada está dentro de un contexto económico global", explica Andreas. En ese sentido, el primer paso que dio la obra fue en el mismísimo Museo Ludwig, lugar donde se dieron a conocer los comunicados del G8. Para los ocho trajes expuestos en el Ludwig, Siekmann y Creischer aportaron, en la obra misma, comentarios sobre la situación en China y en Indonesia, donde se fabrica la mayoría de la ropa que se encuentra en los negocios mundiales, y donde se usa a jóvenes mujeres de entre 13 y 15 años que ganan 5 centavos por hora. Toda esta información puede también leerse bordada en los trajes donde además las obreras expresan el disgusto que les producía tener que competir con un mercado tan salvaje. Brukman fue y es una fábrica paradigmática. Recibió el apoyo de miles de artistas de todo el mundo. Sin embargo, lo que se proponían Alice y Andreas no tenía que ver con la solidaridad: "Nuestra idea era ir más a fondo: preservar la historia de la fábrica pero también poder discutir para insertar la situación en el contexto internacional". Antes de llegar a esta edición del Proyecto, los trajes estuvieron en Alemania, Finlandia, Holanda, Francia y Austria. La normalidad y 'mejor no' "Ahora sí que hay problemas", dice Andreas y se refiere a la actualidad de Brukman: "El sistema ha cambiado, tienen enormes problemas para financiarse, para recibir subsidios, se ven obligadas a trabajar con abogados que al mismo tiempo son punteros políticos. Esta situación es parte de 'la normalidad' de la que habla la muestra". Los artistas insisten en aclarar que no se sienten representados por el slogan popular 'nosotros somos Brukman' sino que están más interesados en entender los procesos. Por ejemplo, aseguran haberse dado cuenta de que después de la ocupación de la fábrica, los trabajadores tienen que trabajar muchísimo más ya que comienzan a tener que organizarse, tomar sus propias decisiones, discutir todo en asamblea, distribuir los ingresos, conocer el mercado. Los cambios sufridos por Brukman tienen su marca en la obra de Alice y Andreas. Los dos nuevos trajes que se sumaron a los ocho originales, fueron realizados junto a un reducido grupo de obreras que asumió seguir la relación con los artistas. El resto no lo hizo. El último traje, por ejemplo, cuenta la historia del 'Señor Mejor No'. "Hay un sindicato en Londres que se dedica a la industria de la música pop que le pidió a Brukman la confección de 25 mil remeras, por las cuales querían pagar 15 pesos cada una. O sea, una enorme cantidad de dinero. Al final fueron influenciadas por el puntero político que les aconsejó no aceptar la propuesta por tratarse -según él- de un proyecto político".
Estaciones de un mecanismo de mercado, 20 impresiones Andreas investigó durante siete meses las privatizaciones que sucedieron en Alemania Oriental entre1990 y mediados de 1994 que dejaron como resultado 2.8 millones de desempleados. En el mismo período, en la Argentina, Carlos Menem privatizaba, rifaba y hasta regalaba empresas del estado. Justamente para pensar en este paralelo histórico, el artista sumó la cartografía que creó para entender los resultados de las políticas económicas neoliberales. Aún en proceso de elaboración, la obra de Andreas partió de algunas preguntas: ¿por qué todo el mundo habla de las privatizaciones, por qué todos saben lo malas que resultaron y por qué si preguntás cómo lucen, nadie puede responder? A partir de estas inquietudes comenzó a desatar los nudos que encriptan este tipo de temáticas. El principal: el lenguaje. Andreas quería para su obra un lenguaje artístico entendible y adecuado. Y eso era exactamente lo que tendría que crear: un lenguaje. El que había estaba reducido a una jerga disecada por los "expertos". En busca de soluciones, comenzó a entrevistar a economistas que habían tomado el rol de estudiar y sobre todo criticar los procesos de privatización. "La palabra privatizar se me presentaba como una enorme contradicción pues suena a que una empresa privada toma algo de lo público. Pero nadie suele ver que el verdadero responsable es el estado cuando asume el rol de garante de las privatizaciones." Alemania, el gran país capitalista, es retratado por este artista como un lugar en el que la desocupación crece sin respiro y que ese es, en todo caso, el devenir de cualquier Estado privatizador. "Cuando lo mostré en Alemania Oriental, mucha gente fue a verla. Yo estaba realmente muy sorprendido de cuan rápido las personas olvidan la historia".
La Normalidad, una propuesta Andreas asegura que todas las obras de La Normalidad son, en realidad, propuestas que hilvanaron de manera colectiva. La coordinación artística compartida entre dos artistas alemanes y tres argentinos (Loreto Marín, Eduardo Molinari, Fereico Zukerfeld), dio por resultado un recorrido en el que las obras dialogan entre sí. Esto no es casual: durante meses todos los artistas se comunicaron por mail, por teléfono y algunos personalmente para resolver cuestiones sobre la ubicación y para contar las actualizaciones de sus obras desde la muestra de 2004 en el Museo Ludwig. Hubo también un largo debate acerca del uso de un espacio público como el Palais de Glace. "Lo más importante es la reflexión sobre estos temas. Mi opinión -sostiene Andreas- es que los artistas deben abrir espacios y posibilidades porque no es sólo para vos mismo lo que consigas. Creo que la gente que trabaja con arte político y con movimientos de activistas tiene el deber de abrir espacios". En ese sentido, Andreas destaca la participación de Gipi (Juan Carlos) Fernández, de la UTD de Mosconi, en la lista de artistas participantes: "Es un gran honor para nosotros que ellos se hayan sumado y también, muy importante poder mostrar cómo la gente de organizaciones de desocupados hace tantas cosas sin dinero". Alice y Andreas también visitaron Tucumán antes de la muestra y junto con un grupo de 600 estudiantes de una Escuela de Arte ensayaron algunas reflexiones sobre el arte y los temas en los que puede involucrarse: "Conversamos sobre la soja, el nuevo problema, y realmente las consecuencias son desastrosas porque la soja está envenenada; creo que es el momento de hacerse la idea de que es posible trabajar en el campo del arte con este tipo de problemática. No porque sí, sino como parte de una estrategia artística y política". Por último, Andreas quiere decir algo más. Piensa que en algún punto durante el diálogo puede haber pareceido demasiado pesimista. Y prefiere concluir con una convicción: "Todas estas problemáticas de las que hablamos están ahí, pero son desconocidas para la sociedad. Creo que es tiempo de hacerlas visibles y que para eso es posible trabajar desde el arte".
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