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Las obras, contadas por sus creadores
Graciela Carnevale Graciela Carnevale fue parte de uno de los grupos de arte más vanguardista del país durante la dictadura de Onganía en los 60 que, con sede en Rosario, trabajaba con un verdadero sentido de ruptura de los lenguajes tradicionales de la plástica. La experiencia de ese Tucumán Arde llega hoy como una invitación a retomar el diálogo entre el arte y la política, entre públicos y artistas y hasta entre la Capital y Rosario, a través de dos propuestas que Graciela presenta en La Normalidad.
Todo comenzó allá por los bordes de los años 60, cuando un grupo de artistas que integraba Graciela Carnaval comenzó a autogestionarse, rompió con el campo institucional, consiguió un espacio propio para mostrar sus obras y comprendió que el contexto estaba dado para que se pensara en prácticas artísticas que acompañaran la época. "Entendimos que el arte es una forma de militancia y que de alguna manera podía incidir sobre la sociedad" -cuenta Graciela-. "Durante la dictadura de Onganía hubo una efervescencia y un activismo social muy fuertes. Eso nos llevó a cuestionarnos nuestras propias prácticas y para ver cómo acompañar o cómo pensar nuestro accionar en ese contexto particular". Fue a partir de un encuentro en Rosario con artistas también de Buenos Aires donde comenzaron a discutir una "nueva estética" que acompañara ese contexto: "En ese momento pensábamos que nuestro movimiento iba a desembocar en la revolución". Con esa convicción, el grupo pensó en nuevos públicos y nuevos espacios y así nació la idea de la primera "obra denuncia" que nombraron "Tucumán Arde". La obra se hizo en consonancia con uno de los puntos de lucha de la CGT de los Argentinos y su objetivo fue el acompañamiento y la denuncia de la situación que atravesaba Tucumán y era silenciada por los medios. "Tucumán Arde también tiene directa relación con una conocida película de la época que fue Arde París", recuerda Graciela.
Medio siglo más tarde, Graciela traza líneas de coincidencia entre aquellos años y éstos: "Lo que hoy se trata de invisibilizar son las consecuencias del capitalismo global y de ahí también el nombre de esta muestra". Lo que sí pone en la lista de similitudes es la participación de diversos grupos de arte y comunicación en actividades políticas: "Creo que en estos último años, los movimientos sociales ayudaron mucho a que se generaran espacios como el de este encuentro". 'La relación afectiva' es una frase que Graciela piensa y repiensa a lo largo de este diálogo y que también compara con su militancia pasada: "En los 60 pensábamos que estábamos haciendo la gran cosa y que teníamos que referirnos a grandes temas o tener como publico a una gran cantidad de personas y en este momento creo que la cosa pasa por algo mucho más pequeña, más humilde, pero también más posible" Completa: "Este encuentro me parece algo importante, me parece un pequeño corrimiento de la norma, sin grandilocuencias como antes. Lo que a mi más me interesa ahora es la relación afectiva y de comunicación con el otro; mirar y escuchar más".
La Normalidad "Si uno piensa en lo que se palpa cotidianamente o lo que se lee en los medios esta todo bien y sin embargo el 'todo bien' esconde una trama de exclusión y de pobreza muy grande. La crisis que expulsó antes y que estalló en 2001 con diferentes sectores sociales en todo el país, sigue expulsando hoy", asegura Graciela, que aporta en esta muestra no sólo el inmenso archivo de Tucumán Arde -con documentos que relatan la historia y la actualidad de Tucumán- sino también una de las propuesta que une las dos experiencias. Junto a un grupo de artistas independientes de Rosario, Graciela organizó un territorio de encuentro con dos patas: "Una es generar un espacio que va a ser aquel de allá -señala un lugar con mesas y sillas a un costado del museo- que tendrá todo el material sobre qué es Ex Argentina". Allí los visitantes podrán sentarse a leer y a compartir con los artistas sus ideas, pero también podrán ser protagonistas de la muestra: "La idea es que puedan escribir en las paredes para decir lo que piensan acerca de la normalidad", puntualiza. El segundo aspecto es un viaje entendido como una obra de arte: "Está previsto un viaje a Rosario con todos los artistas para que una vez allá se arme un encuentro con el grupo rosarino. Además se hará una charla abierta para todo el que quiera", cuenta entusiasmada. El viaje, explica, deberá ser considerado como una situación donde se establezcan relaciones y comunicación entre todos: "También juega la importancia de salir de Buenos Aires ir para mirar otra parte del país; salir del Palais de Glace que es una institución oficial e ir a una iniciativa independiente. Y por ultimo generar lazos también afectivos". La obra de Graciela Molinari puede conocerse en La Normalidad, tercer capítulo del Proyecto Ex Argentina producido por el Goethe-Institut. En el Palais de Glace, desde el 15 de febrero al 19 de marzo, de martes a domingos de 14 a 20, con entrada libre y gratuita.
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