PRENSA

Las obras, contadas por sus creadores

Eduardo Molinari
Eduardo Molinari es artista plástico y docente universitario. Es, además, el creador del Archivo Caminante, un proyecto que puso en movimiento en 2000, luego de que pasara un largo año sumergido en una investigación que lo mantuvo cautivo en el Archivo General de la Nación. De ese trabajo, el artista salió con más dudas: ¿cómo podía ser qué la información estuviera organizada de manera tal que nunca pudieras encontrar lo que estabas buscando? Con estas preguntas llegó al Proyecto Ex Argentina y ahora es imposible describir la obra que presenta en este nuevo capítulo sin tener en cuenta el contexto mismo que le aportó esta experiencia: desde su viaje al territorio de la UTD de Mosconi, en Salta, hasta su diálogo con el artista alemán Jürgen Stollhans, con quien creó el Parque Problema, una instalación temática con nueve estaciones a través de las cuales recrean el significado de La Normalidad.


¿En qué consiste el Archivo Caminante?

Tiene tres fuentes: una tiene imágenes oficiales. Es decir fotos que yo busco en el Archivo General de la Nación. La siguiente fuente tiene fotos personales que tomo en caminatas -en su mayoría en blanco y negro- y después la ultima parte es una especie de documentación chatarra que es, en general, material gráfico: impresos, papeles, volantes, partes de revistas, libros, discos, de la calle, cosas que la gente me va regalando. De esas tres partes sale el archivo caminante.

¿Por qué caminante...?

La idea es la de comprender la actividad archivística no como 'acumular para ordenar y para proteger', sino más la idea de transportar la información que es útil para la vida. Sirve también para la memoria. pero no para esa memoria estática si no al contrario como idea de movimiento, de transportación de la memoria de un lugar a otro, para que pueda ser compartida por diferentes personas, en diferentes lugares.

¿Qué fue exactamente lo que fue a buscar al Archivo?

Acumulé cerca de 300 imágenes de hechos de Argentina. Tenía un hilo conductor para buscar imágenes que era la transmisión de mando. Es decir, cómo están registrados en el archivo oficial los momentos de los cambios de gobierno ,y sobre todo, durante las dictaduras.

¿A dónde lo condujo esa investigación?

Un eje central en mi trabajo que tiene que ver con cómo se narra la historia, la idea de la construcción de la narración de la historia. Y lo segundo que apareció con relación a las imágenes es otra pregunta: ¿por qué esto es considerado un documento y no otra cosa?

Llegó así a la etapa del Archivo Caminante...¿y con qué se encontró?

Fue terrible. Encontré una equivalencia entre cómo está organizada la información, en la trama urbana y en los archivos. De manera confusa, desordenada, para no ser vista ni encontrada. Para invisibilizar recuerdos o para manipular situaciones.

¿Cómo fue ese salto del archivo a la calle?

Empecé a interactuar con más gente de otras disciplinas: historiadores, archivistas, músicos y todo tipo de personajes que, justamente por su interés por la memoria, empezaron a estar cada vez más cerca. Nunca creí mucho en la individualidad del artista porque no es mi manera de ver el arte, pero en este caso se afirmó muchísimo el trabajo en grupo. Eso ya no tiene retorno. Me interesa mucho construir proyectos de trabajo donde intervengan muchas personas y no necesariamente sólo artistas. También hay que decir que en las practicas artísticas de los últimos años existía una especie de autismo, el artista era un tipo que producía objetos que en el mejor de los casos se transformaban en mercancías y listo. Creo que lo que nosotros tratamos de construir no son objetos. Nosotros tratamos de construir un montón de lazos en torno a las materialidades. Es decir, tratamos de encontrar una materialidad que de cuenta de todos esos vínculos, de todos esos mundos en los que uno tiene realmente vivencias y no es sólo un espectador con punto de vista lejano. Va, se mete, y ahí es donde empieza a producir.

¿Así fue el encuentro con la UTD de Mosconi?

Viajé a principio de 2005 junto con el grupo Etcétera. Vivimos en la casa de una de las chicas de la UTD y Hippie (Juan Carlos Fernández, un emblemático integrante de la UTD) nos llevó a una recorrida por todos los proyectos que gestiona el movimiento. El espíritu que ves ahí podría estar en cualquier otro movimiento social, pero lo que es realmente intenso es la cantidad de dificultades que ellos tienen que enfrentar. Son dificultades físicas: los problemas con el agua, con los demás recursos que tienen adelante y no pueden tocar. Eso es realmente muy, muy fuerte porque se muestra en su máximo esplendor la conducta genocida del gobierno.

Llegamos ahora a la próxima estación de su obra: el Parque Problema. ¿De qué trata?

-El parque problema es un espacio alegórico. Está relacionado a una pregunta que de alguna manera da arranque a todas las cosas: ¿por qué yo no? Es la pregunta que genera la exclusión: ¿por qué yo no entro? Tiene que ver también con la idea de la normalidad. El parque tiene nueve estaciones con diferentes temas que intentan generar reflexión sobre esta pregunta. La estructura está tomada de un teatro medieval donde aparecían estas categorías que arman un recorrido. Las estaciones son: la máquina; el infierno; el río, el puente de plata, el limbo, la fábrica, el paraíso, la deuda y el umbral.

¿Por qué el título La Normalidad, que es justamente el título de toda la muestra?

-La normalidad es una palabra mágica que borra o esfuma la anormalidad oculta. Es una operación para que se excluya de la conciencia que hay más de un 40 por ciento de gente que esta fuera del sistema. Una palabra con la que se pretende borrar una memoria sobre el saqueo al Estado. Lo que intentamos poner en discusión con esta obra es que la normalidad de la que se habla hoy incluye también esto que no se está viendo.

La obra de Molinari y Stollhans puede conocerse en La Normalidad, tercer capítulo del Proyecto Ex Argentina. En el Palais de Glace, desde el 15 de febrero al 19 de marzo, de martes a domingos de 14 a 20, con entrada libre y gratuita.