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Las obras, contadas por sus creadores
Matthijs de Bruijne Matthijs es un artista holandés que llegó a Buenos Aires de paseo en 2001. Conmocionado por el estallido social, no solo sintió la obligación de arraigarse, sino de cambiar su eje de trabajo: de lo social a lo político. "Cambié mi punto de vista porque la política era visible aquí en la calle, cada día". La obra que aportó a la primera parte del proyecto Ex Argentina comenzó cuando en la vereda de su casa de Villa Urquiza vio a un cartonero que revisaba su bolsa de basura: "Fue muy fuerte darme cuenta de que mi basura tenía un valor para otra persona", reconoce en perfecto castellano. Y continuó en Tucumán, en un comedor comunitario, donde encontró un espacio para reflexionar sobre el racismo y la esperanza.
Aquella primera impresión del cartonero revisando su basura llevó a Matthijs a la decisión de invertir la situación: que sean los otros los que le den un valor a las cosas que juntan los cartoneros. Comenzó a caminar con ellos y juntos fueron encontrando diferentes objetos. Creó el sitio www.liquidación.org en el que puso en venta esos objetos, con el fin de que el dinero volviera a la cooperativa de cartoneros. Sin una visión inocente, este artista segura que su trabajo logró entretener y ayudar un poco, pero que "lo que los cartoneros en realidad necesitan es trabajo". "Después de la experiencia de liquidación.org ellos me premiaron con unas vacaciones en Tucumán. Me invitaron a participar del primer tren de ayuda que iba a llevar materiales y víveres para los parientes de Tucumán. Los cartoneros pretendían que Matthijs escribiera, tomara fotos y ayudara, del mismo modo en que lo había hecho con ellos, ahora en otro lugar. "En ese momento hubo mucha publicidad de lo que pasaba en Tucumán; entiendo que ellos querían usar esa resonancia. De modo que escribí, hice fotografías, pero algo faltaba." Durante aquel primer viaje llegó hasta el Barrio Juan Pablo Segundo, donde funciona un comedor dirigido por Rosita quien se convirtió en la protagonista de la obra que el holandés expone ahora en La Normalidad. Se trata de una pieza audiovisual en dos partes. Por un lado Matthijs mezcló fotografías blanco y negro -en formato de diapositivas- con testimonios de Rosita, que relatan de forma clara la historia del barrio, desde la recesión del 73 hasta la crisis de 2001 y su peor consecuencia: la desnutrición. Junto con esa proyección y al mismo tiempo, se pueden ver un televisor las mismas imágenes; con auriculares se escucha no la voz de Rosita, sino el propio relato de Matthijs. El propósito, explica el autor, no es estereofónico: "Hay dos personas narrando la misma historia. Una es la fundadora del comedor y la otra es una historia naif sobre un artista que viene de Europa y hace un trabajo sobre esa situación". Indagando sobre las posibles causas del hambre en el país, Matthijs se atreve a una hipótesis: "Creo que en Argentina hay mucho racismo y no se habla ni se piensa sobre este tema. Me parece que las diferencias económicas tienen aquí, de alguna manera, un origen racista". El artista para de hablar, piensa, y arriesga finalmente su análisis global: "Por el racismo un gran grupo de gente en el mundo entero está afuera de la economía. Están afuera aquí en el Sur y allá en el Norte" "En Holanda pasa ahora algo similar: en este momento el problema con los extranjeros es también un problema con un color de la piel. Los inmigrantes no tienen la misma posibilidad de ser parte de la economía capitalista como la tienen los holandeses blancos", asegura y enseguida aparece el ejemplo de Francia. Dice: "Globalmente este sistema falla porque excluye cada vez más". "Mi trabajo cuenta la historia de un grupo de gente que vive en un barrio pobre y que se hizo más y más pobre en los últimos años. Los jóvenes de ese barrio no saben qué pasa afuera del barrio. Y para mí fue fuerte llegar ahí con la posibilidad de viajar para hacer este trabajo", dice Matthijs como para graficar el conflicto que todo el tiempo ilustra en su obra: "Eso juega entre mi texto y el de Rosita. El de ella -muy simplemente y claramente- explica como empezó, cómo sigue y como probablemente seguirá la situación. El mío es un poco naif, pero indaga más en por qué la situación está así", resume. "Un elemento muy importante en mi trabajo sobre Tucumán es la palabra esperanza o esperar. La gente está esperando y esa esperanza es muy importante porque en el momento en el que esa esperanza se va, listo, es el fin", asegura. La pieza audiovisual de Matthijs de Bruijne forma parte de la exposición La Normalidad, tercera parte del Proyecto Ex Argentina producido por el Goethe-Institut. Con entrada libre y gratuita puede conocerse en el Palais de Glace desde el 15 de febrero al 19 de marzo, de martes a domingos de 14 a 20.
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