PRENSA

Las obras, contadas por sus creadores

Carolina Golder y Lucila Quieto
Carolina Golder tiene 32 años, estudió Bellas Artes y recuerda que pintaba mucho hasta que se integró al GAC (Grupo de Arte Callejero) y empezó a trabajar con diferentes formatos urbanos. Participa de la Mesa de Escrache Popular y entre 2002 y 2004 intervino en la realización de "19/20", un documental sobre las historias de 5 de los asesinados en Plaza de Mayo durante la represión contra la revuelta popular de diciembre de 2001.
Lucila Quieto tiene 29 años, es fotógrafa y trabajaba con el tema "autorreferencial" de los desaparecidos.
Las dos tienen detrás una pared a medio pintar de negro y en ese filo cuentan que se conocieron hace tiempo, participando en los escraches, pero que es la primera vez que trabajan juntas en un proyecto de este tipo. Arrancaron a mediados de 2005 y no saben por dónde seguirán, pero una primera parte de lo ya recorrido juntas puede verse en la muestra Ex Argentina. Aclaran más de una vez que no tienen la idea de una obra cerrada, que la forma proyecto da más lugar al juego y la experimentación y que eso es lo que se verá en el Palais de Glace: "El concepto de obra acabada es como obra muerta, si no te pasa algo todo el tiempo entonces no pasa nada", sintetizan. Lo que les pasa ahora tiene que ver con la producción de identidad y el significado de dos ex centros clandestinos de detención.


¿Por qué eligieron trabajar con esos ex CCD?

C.G.: El intento es transmitir cómo dos espacios que fueron ex centro clandestinos de detención funcionan hoy como espacios de 'control ciudadano', uno como productor de identidad y otro desde el que se dirige todo el accionar de la Policía Federal.

L.Q.: En parte, la idea era tomar estos dos lugares por todo lo que se venía hablando desde el Gobierno en referencia a los derechos humanos, de los centro clandestinos y el énfasis en la ESMA como símbolo. Hay miles de lugares que funcionaron como centro clandestinos de detención y la mayoría de los que suelen mencionarse ahora están vacíos o son más simbólicos. Así que tomamos estos dos ejemplos, que hoy siguen funcionando, que funcionan como lugares de registro de identidad y de cuales, sin embargo, uno no tiene registro de qué fueron. Era también trabajar con lo que son ahora esos lugares, con el estar dentro de ellos, como, por ejemplo, cuando uno hace el pasaporte y está horas y horas ahí adentro y todo es muy denso: la espera y el lugar.

¿Cuáles fueron los puntos de partida?

C.G.: Desde un principio tuvimos claro que queríamos hacer mucho desde lo sensible y desde el trabajo de la imagen. Por eso decidimos no realizar algo documental y directo, de denuncia clara, sino ver cómo se puede experimentar con diferentes lenguajes y formatos de la imagen. La idea no es bajar un discurso cerrado sino dar intuiciones, transmitir una sensación de los lugares, que uno no sepa muy bien qué es lo que está pasando.

¿Cómo plasmaron esas ideas en esta instalación?

C.G.: Por un lado va a haber un video experimental, de 6 minutos de duración, y por otro, uno mismo va a poder manipular imágenes a modo de archivo. La proyección en formato audiovisual trabaja mucho con el registro de esos espacios desde el movimiento -lento y rápido- y es bastante abstracto en cuanto a imagen y contenido.

L.Q.: Lo lento y lo rápido tienen que ver con el adentro y esa sensación de densidad del lugar y la vorágine del afuera.

C.G.: Por otro lado, trabajamos con fotos en papel, fotos de diarios, fotos de fotos, recortes, mapas, fotocopias, de modo que la gente que entre a ver el video se encuentre con archivos, también para separar los dos momentos que queremos mostrar de esos lugares. La intención es que se dialogue, por eso nada es muy directo.

La obra de Carolina Golder y Lucila Quieto puede conocerse en La Normalidad, tercer capítulo de Ex Argentina. En el Palais de Glace, desde el 15 de febrero al 19 de marzo, de martes a domingos de 14 a 20, con entrada libre y gratuita.