|
|
Minze Tummescheit
Jarmark Europa
El fondo de esta película:
El Jarmark Europa en el estadio "Dziesieciolecia" en Varsovia es uno de los basares más grandes de Europa Oriental y es el centro de un comercio al detalle que no aparece en ninguna balanza comercial. En la lengua rusa los vendedores se llaman "Tschelnoki" y vienen de los países más diferentes de la antigua Unión Soviética. "Tschelnok" significa lanzadera de un telar y es una denominación para los comerciantes ambulantes que llevan sus artículos personalmente en sus famosas bolsas a Varsovia u otras ciudades situadas al occidente de las fronteras de la antigua Unión Soviética. Han cambiado su vida en general burguesa por una vida en movimiento continuo entre su país de origen y el basar. Muchos de ellos tienen formación académica pero ganan demasiado poco para poder vivir de ello, o no tienen trabajo o están jubilados. Los "Tschelnoki" son un resultado del colapso económico de la antigua Unión Soviética y son pequeños empresarios de primera hora en una sociedad en metamorfosis. Mi película narra sobre dos de ellos y sobre mí y sobre cómo nació esta película.
EXTRACTO DE TEXTO:
Es de noche, la puerta de entrada a la estación de Penza : la gente en abrigos pesados va y viene a través de las puertas de vaivén del vestíbulo de la estación. Contra la luz del interior de la estación sólo se pueden ver sus siluetas. Atmósfera de estación activa y a la vez arrobada de un modo extraño.
Cuando pienso en Penza veo a la gente en abrigos y gorros de piel que patinan sobre las veredas. Todo empezó con la nieve que después se derritió y luego hubo otra vez helada. Los caminos son ríos que centellean.
De noche en el tren : Kaleria, Valentina e Ina están cenando, tras la ventana la noche de un azul oscuro, en el interior un calor agradable, música suave de radio.
Los peatones adaptan su paso a las condiciones de las veredas heladas. No alzan los pies o muy poco, caminan a tientas y con mucha sensibilidad en la planta de sus pies. Lo más seguro es caminar junto a la vereda a donde se puede pisar en nieve endurecida.
Aún de noche, una mirada por la ventana: todo denso, ventisca.
Justamente eso hubiera querido filmar: como la gente se mueve sobre los caminos helados, centelleantes, como eso cambia sus movimientos porque no podían caminar en firme. Toda la ciudad en ese ritmo deslizante y a tientas. En eso he pensado sin parar durante el regreso, las imágenes de botas negras que resbalan sobre caminos deslumbrantes de luz. Sólo al momento de estar sentada en el tren y mirando el paisaje infinito cubierto de nieve tomé conciencia que así es la cara del invierno en Penza.
Película negra
Estas imágenes no captadas las tengo presentes cuando surgen de mis recuerdos. Lo que capto con mi cámara está archivado de cierto modo y con ello olvidado. Las imágenes no captadas son más relucientes y tienen más fuerza que todo lo que jamás haya podido rodar. He empezado a hacer una lista de las imágenes y el por qué no las he captado y como están en mi memoria para no tener que pensar en ellas continuamente.
Primero: El rio Bug p.e. Para mí es un momento especial cuando cruzo al Bug. También esta vez tengo la cámara lista y espero el momento exacto para rodar. Los prados a orillas del Bug están inundados : un cañaveral seco entre el cual centellea el azul grisáceo del agua.
Empiezo a rodar: el prado, los sauces, ahora aparece el puente. Todavía no estamos en la mitad del rio cuando me doy cuenta que la cámara marcha más y más despacio. Antes de haber llegado a la orilla opuesta la cámara se queda parada con un claq. Y en ese momento pasamos muy lentamente por un pabellón color azul claro, bien ventilado que pasa a la altura de mis ojos y en su interior se encuentra un controlador de fronteras durmiendo.
IMAGENES NO REALIZADAS:
Mientras estaba naciendo esta película siempre hubo situaciones en las cuales no podía filmar, y eso rara vez por razones técnicas sino muchas veces por vergüenza de apuntar mi cámara sobre alguien (y con ello expresar el reparto desigual del poder que caracteriza el desnivel econó-mico) o por miedo de que me quiten la cámara o porque me faltaba la distancia necesaria al miedo de mis protagonistas cuando por ejemplo nos acercábamos a la frontera. Para filmar se necesita cierta distancia o una urgencia especial para ser testigo con la cámara. ( De qué clase de situación podría tratarse ? )
Me he visto confrontada con tantas fronteras que continuamente tuve que preguntarme qué importancia tendría rodar en justamente ese momento. Y me resulta difícil darles siempre prioridad a las imágnes posibles de filmar. En la frontera entre Bielorusia y Polonia p.e. que hemos cruzado muchas veces. Cuando fuimos solos con el tren a Bielorusia simplemente me colgué por la ventana con la ingenuidad (o estupidez como debería añadir) de turista y rodé mi película. Eso no fue ningún problema. Pero cuando viajaba con mis protagonistas en el camino de contrabando, es decir con un taxi, no había nada que hacer. En esos momentos sólo una cosa es importante: transportar las mercancías a través de la frontera.
En la misma Rusia en los trenes, en las plazas públicas siempre se nos acercaron hombres jóvenes de una cortesía selecta para preguntarnos qué es lo que estábamos filmando. Un policía de Tashkent me pidió que retroceda mi película y después durante unos minutos interminables y muy serio ha mirado fotos de troncos de árboles blancos que crecían sobre grama verde. Siempre es la misma especie de hombre, casi siempre civiles, muy aseados y con una sonrisa amable. Inclusive la gente en la calle es desconfiada, sobre todo cuando yo dirijo la cámara sobre objetos poco espectaculares. Necesitamos tiempo y paciencia y sobre todo la agilidad de mi traductora Ina capaz de mediar cuando estábamos filmando en lugares públicos. Muchas veces la desconfianza de los pasantes se esfumó durante nuestras conversaciones.
En el basar en Varsovia solamente podíamos filmar con la ayuda de "Ochrona", la guardia privada de la gerencia del basar DAMIS. La guardia protege en dos sentidos: A nosotros de posibles intrusiones (algo que la gerencia temía) y a DAMIS de pruebas filmadas de vodka de contrabando, de discos compactos de fabricación ilegal etc.
Cuando yo quería filmar un puesto del mercado o a los comerciantes ambulantes he pedido permiso y muchas veces recibí un "njet" como respuesta. Hay mucho miedo y eso con razón por la acciones arbitrarias de la policía que normalmente hace la vista gorda pero a veces quiere un escarmiento. También mis protagonistas se negaron a decir ciertas cosas ante la cámara. Y eso es su buen derecho porque una foto es un testimonio. No las quería empujar a decir algo en las entrevistas que las pueda comprometer desde su punto de vista. Debía sobrarles un espacio para la decisión de no decir ciertas cosas. A pesar de eso tuve que tragar (y reponerme) cuando Kaleria afirmó sin titubear que no habían tenido problema alguno al cruzar la frontera y eso después de haber sido saqueadas tanto ella como su amiga Valentina por los guardias de la frontera. Eso me sensibilizó en alto grado en cuanto a mi trabajo de filmar. El "njet" permanente me ha puesto en cuestión a mí y a mi proyecto. Sobre todo a mí. Una realizadora y productora cinematográfica que en la mayoría de las situaciones no debería filmar, mejor se pondría a hacer algo diferente. ¿Cómo iba a hacer una película sobre las "tschelnoki" (lanzadoras) cuando en el momento decisivo no podía filmar o sacar fotos? Las estrategias de los reportajes de televisión de como borrar los pixeles de caras, repetir escenas o enseñar puertas cerradas y mostrar con palabras un acontecimiento atrayéndolo así revelan solamente la torpeza del medio TV con su argumentación que se convierte en absurda cuando algo no puede ser destapado.
Con dinero o con el respaldo de la TV quizás muchas puertas se me hubieran abierto solas pero nosotros no disponíamos de dinero y la TV tampoco quería comprometerse. Tenía que buscar una forma que me correspondía a mí y a las posibilidades financieras de este proyecto.
En adición a las imágenes concretas de la película sobre la ruta de las mercancías en las bolsas de mi protagonistas he tomado la decisión de mostrar donde estaban los límites y de contar la historia de la película y las condiciones de su origen.
APÉNDICE:
El 1° de octubre de 2003 entró en vigor en Polonia la visa obligatoria para todos los paises que no pertenecen a la Unión Europea.
Con esta medida se ha hecho un paso importante para cerrar la frontera oriental de la UE. Los vales con los cuales los/las tschelnoki pasaban la frontera a Polonia eran baratos y se podían comprar simplemente en la estación de Brest. Las visas son caras y conseguirlas cuesta mucho tiempo. En el puesto fronterízo de Brest/Terespol en los primeros días después de entrar en vigor la visa obligatoria solamente un 6% de los viajeros pasaron la frontera (según "Rzeczpospolita", el periódico publicado en Varsovia el 3 de Octubre de 2003).
A pesar de eso Kaleria ya ha solicitado la visa para su próximo viaje. Una visa de turista ahora cuesta 75 US$. Queda el signo de interrogación de cómo será el precio al cruzar la frontera.
|