La Normalidad
Del 15 de febrero al
19 de marzo de 2006
Palais de Glace
Posadas 1725
Buenos Aires
Entrada libre y gratuita
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Berlín 2003
Planes para huir de las visiones panoramicas

Manuela Bojadzijev
Kanak Attak - Proyecto para una historiografía militante

Cuando en 1997 se formó Kannak Attak, la izquierda antiracista se encontraba en una situación bastante más desolada que la actual. Los debates se habían congelado, no se movían de lugar. Esto llevó a un estancamiento tanto en la formación teórica como en las actividades políticas. Estas últimas resultaron ser inofensivas y quedaron limitadas a una estéril división del trabajo entre los diferentes aspectos del movimiento antiracista: en general, ninguno de los participantes quiso relacionarse realmente con otras problemáticas sociales.
En las comunidades de migrantes comenzaba un momento de producciones culturales y emprendimientos empresariales más o menos exitosos que fueron inflados por los medios , a veces como expresión de un aporte a la sociedad alemana dudosamente multicultural, y otras veces, como resultado exitoso de un proceso de integración. La disposición al diálogo y al intercambio fue lo que distinguió a las organizaciones de migrantes institucionalizadas. En cambio los esfuerzos para autogestionarse que, ante todo era una forma de autodefensa, cayeron en una crisis sobre todo a causa de la represión por parte del estado. El círculo de gente potencialmente movilizable se redujo, el acoplamiento unilateral a la veta antinacional de la discusión y a las tesis sobre la continuidad del fachismo también aportaron lo suyo.
En esa situación nos pareció necesario crear un nuevo antiracismo que pueda ser gestionado en gran medida por migrantes y que además se constituya a través de la superación de la división del trabajo antiracista, liberando así a la política de su posición defensiva. Quisimos salir de los cada vez más estrictos nichos izquierdistas y, a través de nuestras prácticas (que también son culturales), diseñar y ampliar temáticamente para que el antiracismo sea atractivo en otros ámbitos y, sobre todo, para los migrantes de las nuevas generaciones.

Ante todo declaramos el fin de la cultura del diálogo indiscriminado como expresión de un malestar que existía ya hace tiempo en las generaciones de migrantes más jóvenes. Queríamos expresar una postura propia frente al racismo estructural y frente a las discriminaciones racistas cotidianas, pero también se trataba de una búsqueda de otra postura en las propias prácticas políticas.
Allí se marcó un quiebre. Era evidente que había una masiva pérdida de la historia. Parecía como si los migrantes en Alemania hubieran sido siempre, y sólo, objeto de racismo. Nuestro primer emprendimiento consistió en buscar las huellas de la historia de las luchas de migrantes y de sus prácticas de resistencia cotidianas. Para nosotros, eso tenía una dimensión práctica y una teórica.
El antiracismo, y particularmente el antiracismo de los migrantes, prácticamente necesitó conocer su propia historia para poder situarse en una tradición, para poder deshacerse de una vez por todas de la representación de los migrantes como objetos y víctimas del racismo, para poder aprender de sus éxitos y fracasos, para comprender el modo en que éste se había relacionado históricamente a otras discusiones sociales. Para la práctica teórica no nos importaba ejercer una arqueología migratoria. Mucho más nos importó acceder a otra comprensión de racismo. Queríamos una histiriografía del racismo que mostrara tanto que éste no siempre había afectado a los mismos grupos de la misma manera, como también la manera en que sus fracasos se fueron inscribiendo en su propia historia. En otras palabras: Queríamos llegar a una comprensión del racismo, entendido como parte del lazo relación social. Una de las funciones del racismo consiste precisamente en construir en primer lugar sus objetos. Por lo tanto, debería ser inventada una historiografía que esté dispuesta a desligarse de la política de la identidad y que se base en la dinámica de la lucha contra el racismo y no en los sujetos producidos por el mismo. Fundamentalmente se trata de las miserias sociales de la gente, de las discriminaciones en los ámbitos de la educación, vivienda, trabajo y salud. Aquí debería comenzar una crítica a la política de estratificación racista. Se trata de una parte de la historia que la izquierda perdió. El recuerdo de un proyecto y de una práctica política perdidos no debe afectar de modo reminiscente, sino que debe servir para agudizar la mirada y para descubrir nuevas prácticas políticas a partir de las viejas.

www.kanak-attak.de
www.rechtauflegalisierung.de